Los transformadores sumergidos en aceite utilizan aceite aislante para aislar y disipar el calor, lo que los hace adecuados para redes de distribución exteriores, servicios públicos y aplicaciones industriales.
Los transformadores de tipo seco no contienen aceite aislante y se seleccionan comúnmente para aplicaciones interiores con mayores requisitos de seguridad contra incendios.
La selección depende del entorno de instalación, los requisitos de seguridad, las condiciones de mantenimiento y el costo del ciclo de vida.